EXPOSICIÓN SW JUAN FERNÁNDEZ SAORÍN
EXHIBITIONS
SALA DE EXPOSICIONES " LA CÁRCEL"
C/CERVANTES,5
MOLINA DE SEGURA
Juan Fernández Saorín (Cieza, 1971) es un fotógrafo aficionado y autodidacta al que abordan
inquietudes que le permiten llevar a cabo procesos creativos e imaginativos con los que
trabajar aspectos que puedan llamar la atención y sorprender al espectador, encontrando
perspectivas paralelas de una misma realidad, resultando a la vista del espectador oníricas,
distópicas, irreales o inverosímiles.
Autor de la serie fotográfica Cieza: simetrías efímeras, que ya fue mostrada en la Sala El
Jardín, vuelve a Molina de Segura para mostrar su segundo proyecto fotográfico, tras mostrarlo en la Sala Gregorio Cebrián de Totana y el Museo de Archena.
Su nueva propuesta lleva por título La infinitud de lo etéreo, una serie fotográfica con la que
pretende adentrarse en el mundo de la abstracción, la vaporosidad de la realidad y la infinitud
de la esencia. Así, el crítico Enrique Centeno González indica lo siguiente: “En la frontera entre la inspiración y la audacia hay que situar la génesis del singular proyecto creativo del fotógrafo ciezano Juan Fernández, que con la exposición La infinitud de lo etéreo plantea una idea rotunda –nunca un discurso ordenado- sobre las categorías universales. El autor sitúa su cámara frente a la pantalla del televisor, esa superficie comunicativa que preside la sociedad de nuestra época, y busca con una larga exposición abstraer el discurrir del relato representado del continuo del espacio y del tiempo: el resultado, más que una realidad
deconstruida, es una realidad esencializada, desprovista de todas sus dependencias con el
aquí y el ahora, y por eso mismo se hace libre, y se hace inevitablemente bella. Lo que se
desdibuja en un edén sugerente y colorista no es lo cierto, sino lo cotidiano; de ahí lo radical de la propuesta al espectador, invitado a no dejarse llevar por una sugerencia onírica, sino a
atisbar una verdad que no tiene contornos, pero que es auténtica. Quien contempla estas obras puede quedarse enredado, y no sin razones, en un atrio puramente estético, pero tiene una mano tendida para asomarse, efectivamente, a lo infinito; este es el logro que en Juan
Fernández eleva la fotografía a la categoría de arte con mayúsculas”.