Leer la carta de un bar o restaurante murciano, puede ser cuanto menos desconcertante para un foráneo, puedes someter al camarero a un interrogatorio exhaustivo, jugar al "pito pito" o guiarte por nuestro glosario, pero ¡tranquilo! elijas lo que elijas, acertarás seguro.
Los poco amigos de la carne están de enhorabuena. En nuestra tierra hay numerosos platos de origen completamente vegetal (y mineral) como éste, típico de los pueblos de altura, a base de alubias, arroz, tomate, ajos, cebolla, pimiento, patata... para que salgas con el estómago lleno y una sonrisa en los labios.
Caldo de pollo o gallina servido en taza y acompañado de una albóndiga elaborada con carne de pollo y cerdo y embutidos murcianos. Se puede bautizar con un chorrito de limón o incluso de vino tinto de la región. Aunque se elabora durante todo el año, es típico de la gastronomía navideña y un plato estupendo para templar el cuerpo. Ver receta
Guiso de carne de caza y caracoles que se sirve sobre una torta de trigo. Típico de Jumilla y Yecla, es un plato con mucho fundamento que ha de acompañarse de un buen vino de la zona. Existen otras variantes como carne de pollo o conejo que dan como resultado un plato igualmente exquisito. Ver receta
La cuchara está de enhorabuena con este guiso a base de patatas, carne de pavo y embutidos. El truco está en utilizar una carne sin demasiada grasa para la elaboración de las pelotas o albóndigas, para que queden sabrosas y ligeras. Ingredientes de calidad y mucho cariño en la elaboración. Ver receta
Su receta es siempre la misma: ingredientes de primera calidad, siglos de tradición culinaria y mucho cariño en la elaboración. Un plato contundente cuya receta se asemeja a otros guisos típicos con sus legumbres, verduras, especias... pero con un plus: el trigo tierno previamente puesto a remojo que le da un toque parecido a la pasta ¡Mamma mia!
La matanza de este animal, también conocido como cochino o chino, nos ofrece numerosos manjares. Morcillas y longanizas cocinadas con harina, aceite y sal dan lugar a este puré denso de harina en el que los tropezones te dan la vida. Quizá tengas que desabrocharte el primer botón del pantalón.
Arroz, habichuelas o garbanzos, morcilla y distintas partes del cerdo como el espinazo o las manitas, hacen de este guiso semicaldoso un auténtico manjar. Se dice que este plato pudo nacer de la necesidad de desenmascarar a los falsos judíos conversos, pero lo que está claro es que, a día de hoy, a lo único que este guiso podrá tentar es a tu paladar.
Sencillo pero abundante en elementos, este plato conquista al que lo prueba por su variedad de productos huertanos: garbanzos, calabaza totanera, judías verdes, peras, tomate maduro y cebolla, condimentado con pimentón, azafrán y hierbabuena. Toda la Vega del Segura en tu plato. Ver receta
En este plato casan estupendamente la carne de conejo con las verduras típicas de la zona y las ¿serranas¿, caracoles de extraordinario sabor. A todo ellos se le añade los gurullos, bolitas pequeñas de masa de harina.
Nacido en época romana por la gran cantidad de liebres y conejos que poblaban estas tierras. Consiste en un guiso cuyo componente principal son estos animales y en cuyo caldo se deja cocer un sofrito de tomate, pimiento y cebolla. Su nombre proviene de las tiras de masa de harina con las que se cuece y que asemejan a trozo de tela rota.
Los poco amigos de la carne están de enhorabuena. En nuestra tierra hay numerosos platos de origen completamente vegetal (y mineral) como éste, típico de los pueblos de altura, a base de alubias, arroz, tomate, ajos, cebolla, pimiento, patata... para que salgas con el estómago lleno y una sonrisa en los labios.
Caldo de pollo o gallina servido en taza y acompañado de una albóndiga elaborada con carne de pollo y cerdo y embutidos murcianos. Se puede bautizar con un chorrito de limón o incluso de vino tinto de la región. Aunque se elabora durante todo el año, es típico de la gastronomía navideña y un plato estupendo para templar el cuerpo. Ver receta
Guiso de carne de caza y caracoles que se sirve sobre una torta de trigo. Típico de Jumilla y Yecla, es un plato con mucho fundamento que ha de acompañarse de un buen vino de la zona. Existen otras variantes como carne de pollo o conejo que dan como resultado un plato igualmente exquisito. Ver receta
La cuchara está de enhorabuena con este guiso a base de patatas, carne de pavo y embutidos. El truco está en utilizar una carne sin demasiada grasa para la elaboración de las pelotas o albóndigas, para que queden sabrosas y ligeras. Ingredientes de calidad y mucho cariño en la elaboración. Ver receta
Su receta es siempre la misma: ingredientes de primera calidad, siglos de tradición culinaria y mucho cariño en la elaboración. Un plato contundente cuya receta se asemeja a otros guisos típicos con sus legumbres, verduras, especias... pero con un plus: el trigo tierno previamente puesto a remojo que le da un toque parecido a la pasta ¡Mamma mia!
La matanza de este animal, también conocido como cochino o chino, nos ofrece numerosos manjares. Morcillas y longanizas cocinadas con harina, aceite y sal dan lugar a este puré denso de harina en el que los tropezones te dan la vida. Quizá tengas que desabrocharte el primer botón del pantalón.
Arroz, habichuelas o garbanzos, morcilla y distintas partes del cerdo como el espinazo o las manitas, hacen de este guiso semicaldoso un auténtico manjar. Se dice que este plato pudo nacer de la necesidad de desenmascarar a los falsos judíos conversos, pero lo que está claro es que, a día de hoy, a lo único que este guiso podrá tentar es a tu paladar.
Sencillo pero abundante en elementos, este plato conquista al que lo prueba por su variedad de productos huertanos: garbanzos, calabaza totanera, judías verdes, peras, tomate maduro y cebolla, condimentado con pimentón, azafrán y hierbabuena. Toda la Vega del Segura en tu plato. Ver receta
En este plato casan estupendamente la carne de conejo con las verduras típicas de la zona y las ¿serranas¿, caracoles de extraordinario sabor. A todo ellos se le añade los gurullos, bolitas pequeñas de masa de harina.
Nacido en época romana por la gran cantidad de liebres y conejos que poblaban estas tierras. Consiste en un guiso cuyo componente principal son estos animales y en cuyo caldo se deja cocer un sofrito de tomate, pimiento y cebolla. Su nombre proviene de las tiras de masa de harina con las que se cuece y que asemejan a trozo de tela rota.
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